Pelo entre las almohadillas, vientre con nudos, garras que resuenan en el suelo: parte del aseo puede hacerse en casa, siempre que se haga con suavidad. Aquí tienes un método sencillo, paso a paso.
1. Preparar el terreno
Elige un momento tranquilo, después de un paseo o una sesión de juego. Coloca a tu mascota sobre una superficie antideslizante, bien iluminada, y ten premios a mano.
2. Acostumbrar antes de cortar
Las primeras veces, limítate a mostrar la herramienta, encenderla a distancia y premiar. El ruido suele ser lo que más preocupa: un cortapelo silencioso ayuda a los animales sensibles. Para mantener a tu compañero ocupado durante la sesión, un tapete de lamido fijado a la pared con comida húmeda suele hacer maravillas.
3. Recortar las zonas pequeñas
- Corta en el sentido del pelo, sin tensar nunca la piel.
- Empieza por las zonas fáciles: debajo de las patas, entre las almohadillas, el vientre.
- Haz pausas y detente antes de que tu mascota se ponga nerviosa.
Para un corte completo, nudos apretados o un animal muy estresado, pide consejo a un peluquero canino.
4. Las garras: limar mejor que cortar
Una lima eléctrica para garras retira la longitud poco a poco, lo que limita el riesgo de tocar la parte viva de la garra. Una o dos garras al día es suficiente al principio. En caso de sangrado o duda, pide a tu veterinario que te muestre cómo hacerlo.
5. Cepillar con regularidad
Un cepillado a la semana (más en época de muda) reduce el pelo en casa. Los guantes de aseo suelen ser mejor aceptados que un cepillo: para el animal, es una caricia.
6. Terminar siempre con una nota positiva
Un premio, un juego, mimos: tu compañero asociará el aseo con un buen momento, y la siguiente sesión será más fácil.
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